Halloween Rush – Introducción

Como todos sabéis, Halloween es una tradición anglosajona que ha desembarcado en España en los últimos años, y no sé vosotros que pensaréis, pero yo estoy encantado de que se haya trasladado a nuestro país esta tradición. Hace un par de años acompañé a mi sobrina a una de estas fiestas, y salí encantado. Me lo pasé genial viendo a mi sobrina disfrutar con sus amigos, pidiendo caramelos junto a un montón de niños disfrazados al grito de: “Truco o trato”. Me hizo mucha gracia ver a tantos monstruitos correteando de una casa a otra, chillando y riendo, dando sustos a los que estábamos allí parados, haciendo trueque con las chucherías repetidas, algún diablillo que otro tratando de confiscar los trofeos azucarados a los más débiles, un joven pirata relamiéndose la boca tras zamparse una deliciosa chocolatina, y mientras ellos corrían y disfrutaban, los padres esperaban pacientes a que sus criaturas terminasen de hacer la “ruta de la golosina”. Y claro, yo también era uno de los adultos que esperaba, y mientras lo hacía, se me ocurrió la loca idea de hacer un juego de niños ambientado en Halloween.

La idea estaba presente, y estaba claro que quería hacer algo simple. Un juego rápido, de no más de 30 minutos, que gustase tanto a niños como adultos (para que jugaran juntos padres e hijos… o tíos y sobrinos, como es mi caso) y que no necesitase de muchos componentes (no quería liar la cosa mucho). Después de meditar y darle vueltas al asunto, y mientras me inspiraba con aquellos niños disfrazados, le fui dando forma a mis pensamientos. Sabía que el juego tenía que incluir niños disfrazados, eso estaba claro, y casas donde sus dueños pudiesen repartir chucherías de distintos tipos, eso como poco. Con todo eso en mente, traté de pensar en una mecánica que encajase con las ideas que se agolpaban en mi cabeza.

Podría hacer un juego de tablero donde los jugadores tuviesen que colocar niños-meeples en distintas casas para conseguir chucherías y así ganar puntos de victoria. ¡Un euro en toda regla! MMmmm, no, olvídate de eso. Ya has dicho que querías algo sencillo y divertido, no un juego que no quiera jugar ningún niño del mundo… ni siquiera en Halloween.  ¿Un juego de cartas? Mmmm, podría ser. ¡Espera! ¿Que estás viendo ahora mismo? Fácil. Un montón de niños disfrazados corriendo de una casa a otra para pedir caramelos… ¡Pues ya está! Hay que buscar alguna mecánica que contemple carreras de niños. Así que ya sabes, piensa en algo… piensa en algo…

Y así es como surgió la idea de hacer un juego de carreras. Pero no sería un juego de carreras tradicional, donde hay que llegar a la meta el primero, o el último según el juego. No. La idea que tenía era la de hacer un juego de “carreras” donde lo que primaba no era ser el primero en llegar a meta (aunque ser el primero era bueno ya que el jugador obtendría un bonus), sino ser el que más caramelos tuviese al terminar la carrera. Para ello los jugadores tendrían que correr de casa en casa, acumulando más chucherías que ningún otro jugador antes de que se acabase el recorrido.

Ya tenía la idea más clara, ¡y sólo había pasado una hora! Poco a poco fui pensando en cosas como el movimiento de los jugadores, ¿Cómo se moverán? Un dado o varios. ¿El circuito se formará con baldosas? No. Tal y como lo había planteado no era necesario crear un circuito como esos que estamos acostumbrados a ver en los juegos de carreras. Seguramente habrá mil formas mejores para representar un circuito de carreras, pero a mi parecer la mejor forma era usando cartas. Sí, cartas. Y os preguntaréis, ¿y no sería mejor usar baldosas a lo Zombies!!! dibujadas con carreteras y casas para que los niños corran por ellas? Pues igual así quedaría chulo, pero en aquel momento pensé que lo mejor sería utilizar cartas. Es más, las cartas no formarían un circuito típico por donde los jugadores irían moviendo a los niños disfrazados como si de coches se tratara. El punto era otro, pero eso ya lo contaré más adelante.

El problema es que lo que parecía tan fácil al principio se fue complicando a medida que surgían nuevas ideas. Y se complicó tanto la cosa, que ni yo mismo sabía realmente que quería.

Entonces, si lo he entendido bien, tenemos cartas y dados, ¿Verdad? Y con esas cartas se formará el circuito de carrera, un circuito que no será como los que hay en otros juegos de carreras… Habrá eventos que afecten a los jugadores, ¿Obstáculos? ¿Puntos de Victoria…? Y… y… ¡Espera! Mmmm, estoy un poco perdido, la verdad. Y eso que yo soy tú y tú eres yo… Creo que son muchas cosas, y te recuerdo que querías algo sencillo, así que te pregunto: ¿Saco la batidora o las tijeras?

Así es como estaba yo hace dos años cuando pensé en todo esto. Es más, como al final no tenía las cosa tan claras como creía, lo que hice nada más llegar a casa fue escribir todo lo que había pensado en una libreta y a esperar. Y así pasaron los días, y los meses, año nuevo… vida nueva, otro mes más y otro, hasta que llego marzo y con él las ganas de retomar este proyecto. Así que me puse a dar forma a todo lo que tenía apuntado para crear algo más tangible. Pero con la llegada del verano, volví a guardarlo en el cajón. Y allí guardado esperó hasta que el año pasado volví a ir a Halloween. Con la emoción del momento, saque del cajón este proyecto, y nuevamente repasé todo lo que tenía escrito en la libreta verde, cambié algunas cosas y quité otras que sólo hacía empeorar la experiencia de juego… o eso creía yo, porque no lo había probado. Así que pensé en hacer un prototipo… y en un pensamiento se quedó, porqué a los pocos días volvió al cajón (se me ocurrió otra idea). En fin, el tiempo ha pasado, y se acerca un nuevo Halloween, y con su inminente llegada he decidido crear un prototipo para la ocasión y de paso, publicar entradas para hablaros del juego. Esta vez me he prometido que lo tendré listo para el 31 de Octubre. Y ese mismo día jugaré la primera partida a Halloween Rush y veré si funciona o no este juego.

Y para terminar la entrada voy a volver al día en el que empezó todo, porque quiero contaros la razón por la que aún no he desechado esta idea como juego:  Recuerdo que aquella noche, cuando llegó la hora de marcharse a casa, le comenté a mi sobrina que había tenido una nueva idea para otro juego. Al principio me miro con cara rara, y pude ver en su rostro pintado (iba disfrazada de la hija de Frankenstein) lo que iba a decir antes de que abriera la boca: ¿otro juego más?, me preguntó la jodía (como me conoce). A lo cual yo le respondí: sí, pero este te va a gustar… es de Halloween. Y le gustó la idea, porque su respuesta fue, acompañada de una sonrisa de oreja a oreja: ¡Bien!

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Publicado en Halloween Rush
One comment on “Halloween Rush – Introducción
  1. Judith dice:

    Me ha encantado la idea !!!! Espero poder jugar muy pronto a este juego con mis sobrinos 🙂

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