Proto-Reseña Nº 1: Naginata.

Ha pasado mucho tiempo desde que hice un comunicado anunciando que iba a inaugurar esta sección, pero entre una cosa y otra no pude ponerme con ello. Ahora, después de más de seis meses escribo esta entrada para hacer la primera Proto-Reseña. Y como os prometí por aquel entonces, inauguro esta sección con “Naginata” del autor Mario L. Menés.

PROTO-RESEÑA Nº 1: NAGINATA

Número de jugadores: 2

Tiempo: 20 minutos

Edad: A partir de 10 años


Lo primero que me ha llamado la atención de Naginata, a parte de su nombre, es el número de componentes necesarios para ser jugado: 25 cartas y un puñado de fichas. Esto es algo que me ha sorprendido gratamente, ya que el autor a sabido condensar en pocas cartas lo necesario para simular el enfrentamiento directo entre dos samuráis en un Dōjō. ¿Y por qué 25 cartas y no 30, 50 o más? Simple. Mario L. Menés se ha propuesto una meta que está cumpliendo, por el momento, a rajatabla: que todos sus juegos tengan un máximo de 25 cartas. Las razones de esta curiosa propuesta la encontraréis en su blog (25 Cards).

Introducción:

En Naginata los jugadores se meten en la piel de 2 samuráis que se enfrentan cara a cara en un Dōjō. No se conoce la razón de este enfrentamiento, pero algo está claro, sólo uno de los dos quedará en pie al final de la pelea. Y no hace falta saber más para que uno se imagine que está entre cuatro paredes, armado con una katana, y frente a un samurai que, al igual que tú, lucha por su vida.

Componentes:

Como ya he mencionado, Naginata es un juego que utiliza muy pocos componentes, a saber:

-Cartas: En total hay 25 cartas. Con este limitado número somos capaces de simular una pelea entre dos samuráis. De las 25 cartas, 18 son cartas de Acción (aquí está todo el meollo del asunto); 6 cartas de Armas (3 para cada jugador) que nos indicarán las características y valores que posee cada una (además, en el dorso de estas cartas se encuentra el track de Vida restante); 1 carta de Dōjō que hará las veces de tablero de juego (hay uno en cada lado de la carta para así cambiar significativamente la jugabilidad).

-Fichas: Para jugar hace falta 7 fichas: 2 fichas de Samurái de diferentes colores; 4 fichas de Brasero iguales; 1 ficha de Reiki que sea diferente al resto.

Naginata componentes

Como podéis comprobar este juego es perfecto para llevarlo a cualquier parte a la que vayas, ya que no ocupa mucho espacio. Es ideal para jugar en la piscina con tu pareja, en un bar con un amigo para ver quien de los dos paga las copas, o en la plazoleta de tu barrio mientras esperáis al resto de los amigos.

Objetivo del Juego:

Darle sablazos a tu contrincante hasta eliminarlo. Ya está. No hay más que hacer. A menos que quieras regodearte cuando hayas ganado. Esto sienta muy bien, os lo aseguro.

Mecánicas:

Naginata es un juego simétrico, ya que cada jugador tiene las mismas cartas y oportunidades que su oponente: 5 Ataques, 5 Paradas, 5 Movimientos y 3 Desenvainados. Además, los dos tienen a su disposición las mismas armas: Katana, Wakizashi y Naginata.

De esta manera, lo primero que hay que hacer es elegir el arma con el que se va a empezar el enfrentamiento. Una vez elegida, cada jugador tiene que barajar su mazo de Acciones (cada mazo está identificado con los mismos símbolos de lámparas para no equivocarse). Luego deben elegir uno de los dos Dōjōs y, sobre el Dōjō elegido, colocar las fichas de los samuráis que representan a los jugadores (han de ponerse en la casilla con el número 10). Para terminar la preparación, ambos jugadores usarán el track de Vida restante que se encuentra en las traseras de las armas (se empieza con 15 Vidas).

Las mecánicas de Naginata son muy sencillas e intuitivas. Al inicio del turno, los jugadores toman 3 cartas de su mazo de Acciones y las colocan boca abajo, orientando la acción que quieren realizar hacia su oponente. Hay 4 Acciones posibles:

  • Desenvainar: Usando esta Acción un jugador puede cambiar de arma. Es recomendable usarla sólo cuando se está alejado del oponente.
  • Movimiento: Con esta Acción, el jugador podrá mover su ficha de Samurái por el Dōjō hasta 2 casillas. Esta Acción sirve, además de para moverse, para empujar al oponente (lo cual es muy bueno si lo empujas a una casilla que contenga un Brasero, ya que pierde 1 Vida, y lo mejor, queda desequilibrado). ¿Qué pasa si queda desequilibrado? Nada bueno, al menos para el jugador que lo esté, porque no podrá llevar a cabo la Acción elegida en su siguiente carta revelada.
  • Ataque: ¿Qué sería de este juego sin esta Acción? Nada, al menos para las personas como yo, a las que les gusta repartir mamporros a diestro y siniestro. Al elegir la Acción de Ataque, el oponente pierde tanta Vida como Daño haga el Arma activa. Como regla adicional, si el Ataque falla, el jugador podrá mover su ficha de Samurái 1 casilla (esto ocurre por el impulso del ataque).
  • Parada: En un juego donde dar leña es esencial, es muy importante contar con esta Acción. Si se juega esta Acción cuando el oponente juega una Acción de Ataque, parará todo el Daño y desequilibrará la siguiente carta del rival.

El siguiente paso es el de revelar y resolver las cartas, pero teniendo en cuenta que hay que hacerlo de una en una y de forma simultánea. Cuando ya se hayan resuelto las 3 cartas, se suman los números asociados a sus Acciones para saber donde se coloca la ficha de brasero (si queda alguna libre) y la ficha de Reiki (si aún no está colocada). Antes comente para que servía los Braseros (hacerle pupa a los Samuráis que los pisen, además de desequilibrarlos), pero no mencioné la utilidad de la ficha de Reiki. Si un jugador mueve su ficha Samurái hasta una casilla ocupada por la ficha de Reiki, este recupera inmediatamente 2 puntos de Vida. Para terminar, ambos descartan las 3 cartas del turno presente boca arriba, y si aún no hay ganador, se inicia un nuevo turno.

Naginata

Opinión Personal:

Tenía muchas ganas de probar este juego y por fin he podido hacerlo. Las sensaciones que me ha transmitido han sido muy positivas. Naginata no es un juego con un gran diseño gráfico a sus espaldas -y menos si se juega con la versión Low-cost, tal y como hicimos nosotros-, pero no le hace falta ningún adorno para brillar, ya que eso lo hace por sí mismo sin necesidad de ayuda. Claro que estaría genial jugar sobre un tablero más grande del Dōjō, o tener miniaturas de samuráis bien modeladas y braseros de plástico para colocar en las casillas… pero desde ya os digo que no le hace falta todas esas florituras para meterse en la piel de un samurái. Mario L. Menés ha sido capaz de crear con tan pocos componentes la simulación de un combate entre dos guerreros de una forma muy real, tanto, que había momentos de euforia en los que me imaginaba levantando la Katana para asestar un golpe mortal a mi oponente; o esa vez en la que no podía contener la risa pensando en el empujón que le daría a mi rival para tirarlo encima de un brasero. En ese aspecto es muy divertido.

Con respecto a sus mecánicas creo que son sencillas, y no digo esto como algo negativo, todo lo contrario. Es un juego sencillo de aprender, fluido de jugar y muy estratégico. Digo “MUY” porque aunque en un principio parezca que estamos jugando al clásico “Piedra, Papel o Tijeras” -por eso de que hay cartas que anulan a otras-, Naginata rompe rápidamente con esos pensamientos. Como digo, es un juego muy estratégico, ya que tienes que estar pendiente de la posición de tu samurái y la de tu oponente, tienes que pensarte mucho tus Acciones, pero sobretodo, tienes que tratar de adivinar cuales serán las Acciones de tu rival. Si quieres sobrevivir tienes que tratar de meterte en la mente del otro jugador, y eso, personalmente, me ha gustado muchísimo; sobretodo cuando el turno sale tal y como planeaste, y ves a tu amigo frustrado y gritándote en toda la cara eso de: ¡Me vengaré!

Pero no todo son elogios en Naginata. Hay algunas cosas que me ha chirriado un poco. Para empezar, me ha parecido un juego “demasiado” largo para lo que realmente es. Yo personalmente me hubiera metido más en el papel de Samurái si hubiera sabido que con unos cuantos tajos me hubieran mandado al otro barrio. Creo que 15 Vidas es excesivo. Si lo pensamos bien, un Samurái era un guerrero muy bien entrenado capaz de matar al enemigo con un solo golpe. Eso me ha faltado en Naginata. Recuerdo que en los enfrentamientos del Sword of the Samurai (Playstation 2) con unos buenos tajos eliminabas a tus enemigos, y ellos a ti. Incluso podías matar o morir de un golpe. Es lógico pensar que el autor no ha querido hacer un juego donde las partidas terminasen en menos de 3 minutos, después de asestar un par de sablazos certeros, pero temáticamente me habría gustado tener la posibilidad de hacer eso. Igual se debe a que con la ficha de Reiki, los Samuráis pueden recuperar Vida. Personalmente reduciría la Vida a 10, o en su defecto, incluiría otras maneras de hacer mayor Daño con las armas (si atacas a un Samurái desequilibrado, por ejemplo, recibe 1 Daño extra).

Y relacionado con la Vida va este segundo punto que no me ha convencido tampoco. El tema de la prioridad. A ver, según las reglas, el jugador con el arma más Veloz será el que actúe primero. Eso no está mal, pero cuando hay un empate por tener la misma Velocidad resuelve en primer lugar el Samurái que tiene menos Vidas. ¿No sería más lógico que fuese al revés? Yo creo que sí, y que en caso de empate, el jugador con más Vidas debería actúar en primer lugar, ya que está en mejores condiciones físicas.

Conclusión:

Como ya he dicho, Naginata me ha parecido un gran juego. Es rápido, fluido y muy divertido, y encima te obliga a pensar una estrategia en cada turno a la vez que tratas de averiguar que hará tu oponente. Los braseros han sido un gran acierto. Eso de jugar al ratón y al gato con tu oponente, tratando de colocarlo en posición para empujarlo sobre un brasero… no tiene precio. Lo único que no me ha gustado es el exceso de Vida, o el uso del Reiki que hace que se alargue las partidas. Por lo demás, me ha parecido que Mario L. Menés ha hecho un gran trabajo de simulación en Naginata. Hay veces que menos es más, y Mario lo ha demostrado sobradamente con Naginata quedando como finalista del 8º concurso de Granollers de creación de juegos, y obteniendo el accésit en el concurso de protojuegos Iludo. Además, también ha llegado a la final del 5º concurso Imprimir y Jugar. Estad muy atentos porque este lunes 07 se dará a conocer el nombre del ganador, y puede que Naginata sea, en esta ocasión, el número uno.


Tengo que decir que hoy mismo me he enterado por el propio Mario, que en estos momentos está preparando la 2ª Edición de Naginata. Esperaré con ganas que esté lista para echarle el guante.

Un saludo, y gracias por leerme.

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Publicado en Naginata

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